
Tras la ruta dé la felicidad.
Conducir una potente máquina por carreteras secundarias y llegar a un hotel que es un remanso de paz y de atenciones es mi sueño para estas vacaciones.
Por Elena Flor
Fotografías de Lander Larrañaga
EL SUEÑO DE ESTAS vacaciones se ha cumplido con unas semanas de adelanto. 1.a unión de dos exclusivos clubes lo ha hecho posible: GT Club y Reíais & Chateaux.
En 1954, ocho hoteles situados en la Nacional 7, la ruta entre París y Niza, se asociaron para fundar los Reíais de Champagne, génesis de lo que desde 1975 sería Reíais & Chateaux. Se dieron a conocer a través de un lema común, La Rute du Bonheur ('la ruta de la felicidad') y la idea era unir una serie de establecimientos a corta distancia entre sí, que se pudiera recorrer en coche, y que tuvieran un encanto especial. Esta misma filosofía se mantiene hoy en día en la cadena, que agrupa a 480 hoteles en todo el mundo - 15 hoteles y 7 restaurantes en España - , con unas 30 habitaciones y un precio300 euros por noche. Están situados en castillos románticos, chalets de montaña, paraísos exóticos... El éxito de este concepto se refleja en los 1,3 millones de clientes que mueve al año, según explica Jaume Tapies, presidente de Reíais & Chateaux. Con el objetivo de disfrutar de este arle de vivir, iniciamos un recorrido por Cataluña, desde Barcelona hasta el Ampurdán y la Cerdaña, recalando en tres hoteles: Mas de Torrent, Torre del Remei y EI Castell de Ciutat.
¿TE GUSTA CONDUCIR? Es la pregunta clave. Para que el recorrido sea un lujo en sí mismo contamos con la ayuda del GT Club (ver apoyo) que, desde su sede en Barcelona, nos facilita los coches que van a hacer de éste un viaje inolvidable: un Porsche 911 4S Cabrio; el Ferrari California, recién llegado de fábrica: un Aston Martin DBS y el Bentley Continental GTC. Conducir un descapotable como este último, con sus 560 caballos de potencia, por las carreteras secundarias que circundan pueblos como País, la Bisbal o Begur en un día soleado es una experiencia inigualable.
Para que un hotel forme parte de Reíais & Chateaux, además de su emplazamiento, debe cumplir una condición clave: que pertenezca a una familia que lo lleve personalmente o que cuente con un maítre de Maison que se encarga de recibir al cliente y de hacer que su estancia sea especial.
Entre olivos y cipreses, en una masía de 1750, se encuentra Mas de Torrent, perteneciente a la familia Higueras. Xavier Rocas, al frente del hotel desde hace nueve años, cuida de que todos los detalles estén a punió. El establecimiento tiene nueve suites con piscina privada y se encuentra a pocos kilómetros de las mejores playas de la Costa Brava. Tras el viaje llegala pereza de dejarse llevar desde la magnífica piscina exterior al Mas Spa del hotel , con su piscina climatizada, gimnasio perfectamente equipado y los untamientos y masajes más tentadores. ¿No podría quedarme aquí algunos días más?
La cena al aire libre que nos ofrece el chef Blai Florensa, basada en la gastronomía mediterránea, y la larga sobremesa cutre amaines (Ir los coches v de los viajes supone un agradable pimío final a esta etapa.
EN LAS MONTAÑAS. Ponemos rumbo a la Cerdaña. Tras las curvas de la Collada de Toses, donde se oyen rugir los motores del Ferrari California, el aire fresco y limpio nos anuncia que ya estamos en el Pirineo. José María Boix y Loles Vidal nos reciben a la puerta de Torre del Remei, un magnífico palacete modernista reconvertido en hotel desde 1988, tras una larga y laboriosa restauración. Una tormenta de verano hace brillar aún más el verde del amplio jardín que se aprecia tras las cristaleras, mientras disfrutamos de la cocina catalana que prepara José María Boix, con recetas que interpretan siglos de tradición, y los mejores ingredientes. Como las setas de primavera o el cabrito local.
Dice el escritor Douglas Kennedy en la introducción de la Guía Relais & Chateaux 2009, que "cuando se va a un hotel, se sea o no escritor, se entra en un universo paralelo, en un mundo fantástico". Y es verdad que cualquier cosa puede pasar o se puede imaginar en esta casa, que fue concebida como el lugar perfecto para los largos veranos de una familia amplia y que después fue hospital de guerra. Ahora es el refugio perfecto para unas maravillosas vacaciones cerca de las estaciones de esquí de Masella y La Molina, de varios campos de golf o de ríos sin contaminar donde aún se puede pescar truchas.
El viaje termina en El Castell de Ciutat, enclavado en una colina frente a La Seo d’Urgel. La familia Tàpies nos acoge en un chalet -que precisa alguna reforma- construido a los pies de una impresionante fortaleza del siglo XVI. Actualmente, en el castillo se celebran fiestas y banquetes y sólo cuenta con una bahitación-suite, pero sus propietarios tienen un proyecto para construir 24 más, con maravillosas vistas del Pirineo.
De vuelta a Barcelona, nos despedimos de los compañeros de viaje y de los coches, con el propósito de repetir en algún momento otra ruta de la felicidad.
Con muchos caballos
El GT Club nace de un exitoso concepto británico, el P1 Internacional. Con la misma idea, está formado por un selecto grupo de amantes de los 'supercoches' que no quieren 'casarse' con uno ni asumir sus elevados costes de mantenimiento, sino que prefieren probar varios y relacionarse con otros amantes del motor. Los socios del GT Club son empresarios, altos directivos y profesionales, mayoritariamente hombres -de los 144 socios, sólo dos son mujeres- y en su mayoría residentes en Madrid y Barcelona, donde el GT Club tiene sus sedes. El coste de pertenecer a este exclusivo club es de 4.000 euros -el acceso- y un abono mínimo anual de 5.250 euros que da derecho a emplear los coches entre 4 y 7 días at año, según qué modelo se elija. El fundador, como no podía ser de otro modo, cumple con este perfil. Albert Castelló ha sido corredor de rallies desde los 18 años, una afición -una pasión más bien- a la que dedicaba todo su tiempo y sus recursos económicos. Acumula más de 50 podios y un Campeonato de España de GT Absoluto en 2001. También ha competido en carreras sobre nieve y hielo.
La flota del GT Club cuenta con 18 coches de muy alta gama -Porsche, Ferrari, Aston Martin, Maserati, Bentley. Lamborghini, Mercedes, Audi...-. Se pueden conducir, por ejemplo, en las diferentes excursiones a carreras y encuentros automovilísticos que organiza el club, como la Mille Miglia, en la Toscana; o los cursos de pilotaje de competición. Como servicio adicional, también alquila yates y veleros de alta gama.
www.gt-glub.es
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